miércoles, 13 de febrero de 2013

DE CARTÓN PIEDRA


Al tocar su fría piel, hecha de cartón piedra, sentía, que ella no le sentía, al igual que el perro de escayola que vigilaba su entrada o como el cuco de madera que le daba las horas, horas lentas y solitarias, en aquella enorme casa, tan llena de cosas, tan vacía de vida.
Enanitos de piedra adornaban su jardín, pero, por más que les hablara, jamás le respondían.
La más frustrante era ella, siempre allí sentada, con la mirada perdida.

Quería que su sonrisa no estuviera pintada, que sus besos fueran cálidos, escuchar su respiración cuando la tumbaba con él en la cama, que sus dedos se movieran, que el reverso de su palma, acariciara sus mejillas.
Ansiaba que le tocara, deseando convertir en verdad, aquella cruel mentira.

5 comentarios:

  1. Este podía ser el estado de muchas mujeres k s encuentran así, como maniquies k n tienen vida y son ignorados, pienso eh?? y quieren hablar pero no las escuchan.....increible.anita

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    1. Bonita interpretación, no es la que quería dar, pero me gusta

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  2. Me dejas alucinado Yolanda, si que guardabas cosas, que bonito es lo que escribes y que bien te expresas.

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    1. Gracias! Me alegro de que te haya gustado...

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  3. A veces las palabras nos arrastran a lugares insolitos... situaciones extrañas. En fin, remover los sentidos es el fin y tu lo logras con creces.

    Un placer visitarte.

    Besos almendrados ;)

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